sábado, 1 de noviembre de 2008

"Quitate tu calzado"

Texto. Éxodo 3.5: “Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”

Moisés muchas veces debe haber pasado por ese lugar. Ese debe haber sido un día común y corriente. Pero apareció “algo” fuera de lo normal, “algo” que llamó su atención y se acercó, pero fue distinta la forma de acercarse a ese lugar. Esta experiencia cambió totalmente la vida de Moisés, Dios le mostró su plan y cambio ese día normal en uno extraordinario.

Nosotros tenemos muchos días comunes y corrientes en que nos levantamos y hacemos lo que siempre hacemos. Pero hay un día en que ocurre “algo” especial, “algo” que llama nuestra atención, que hace que nos acerquemos.
Dios le dijo “quita tu calzado de tus pies”. En la antigüedad se debían quitar los calzados para entrar en un lugar santo, de ahí vemos que el describir la vestimenta del sacerdote no se describen los calzados, Éxodo 28.4: “Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón…” Como decía anteriormente, Moisés debe haber pasado por ese lugar muchas veces, pero en esta oportunidad había “algo” distinto, Moisés estuvo atento, se acercó y obedeció a la voz que le decía “quita tu calzado de tus pies”.

Los pies son símbolo de nuestro caminar. Al quitar nuestro calzado le estamos diciendo a Dios que nos dirija en nuestro camino.

Otro aspecto importante que podemos ver en la antigüedad con respecto a quitar el calzado era en la venta de una propiedad. En Rut 4.7: “Había ya desde hacía tiempo esta costumbre en Israel tocante a la redención y al contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y esto servía de testimonio en Israel”, como las negociaciones se hacían sobre el suelo de la propiedad, se suponía que el calzado tenía el polvo del terreno, entonces se tomó por costumbre el quitar el zapato y entregarlo al comprador en señal de transferencia de propiedad. Como una señal de ceder los derechos. Nosotros debemos ceder nuestros derechos a Dios: nuestra familia, trabajo, dinero, tiempo, etc. Como señal de obediencia.

En la actualidad nosotros vemos a toda la gente con sus calzados puestos, esto demuestra que tipo de personas somos, por ejemplo:
ü Zapatillas: son usadas, en su mayoría, por jóvenes.
ü Zapatos con taco: son usados por mujeres.
ü Zapatos: son usados por hombres.

A veces Dios nos pide que hagamos cosas que no podemos comprender, sería un poco loco quitarnos nuestro calzado (vergüenza, frío, etc.) Algunas personas prefieren quedarse con el problema y mantener su dignidad intacta que perderla y resolver su problema pero debemos aprender a obedecer a Dios. La obediencia a Dios está por encima de cualquier otro deber.

Pero para saber si estamos en el camino correcto debemos saber que es lo que Dios piensa de nuestra situación actual. Y para eso necesitamos intimidad con Dios y poner nuestra vida en su presencia.

Hemos estado aprendiendo acerca de los sacrificios. Los judíos llevaban lo mejor y lo ofrecían. Esto involucraba: dinero, tiempo. Si bien es cierto, Jesús murió por nosotros, entregando su vida como sacrificio perfecto, “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a asimismo por nosotros ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5.2), pero en Romanos 12.1 podemos leer: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. Donde podemos notar dos puntos importantes:
1. Presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo: bajo el antiguo pacto Dios aceptó los sacrificios de animales muertos, pero a causa del sacrificio supremo de Cristo, los sacrificios del AT carecen de efecto en absoluto. “11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación. 12 y no por sangre de machos cabrios ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” (Hebreos 9.11-12) Para aquellos que están en Cristo, el único culto aceptable de adoración consiste en ofrecerse a sí mismo por completo al Señor.
2. Culto racional: “racional” se deriva de la palabra griega que significa “lógica”. A la luz de todas las riquezas espirituales que disfruta el creyente como fruto de las misericordias abundantes de Dios, “… Porque de él y para é, son todas las cosas…” (Romanos 11.36), la conclusión lógica es que ellos deben a Dios su servicio más consagrado y abnegado.

Muchas veces nuestro caminar es difícil, vemos solo piedras que nos hacen tropezar y hasta caer, Proverbios 24.16: “Pues siete veces caerá el justo, y se levantará…”. Pero debemos negarnos a que las circunstancias dicten nuestro nivel de adoración. Aprendíamos hace unas semanas que el nombre de Jesús tiene poder, entonces cuando estamos pasando por estos momentos y decimos el nombre de Jesús y tenemos una relación con él, invocamos la presencia misma del Señor en medio de la situación. Para eso necesitamos la intimidad con Dios. “Solo la presencia de Dios puede transformar los mayores fracasos de la vida en los más grandes triunfos” (Tommy Tenney)

Cuando Moisés tuvo ese encuentro con Dios, él le mostró el plan que tenia para él.
¿Tienes sueños? ¿Sientes que los perdiste?, entonces quítate tu calzado, cédele tus derechos a Dios y verás como un encuentro íntimo con su presencia puede resucitar tus sueños y restaurarte para el destino para el que naciste.

Recuerda que Dios hace su mejor trabajo en la intimidad, leemos en Mateo 6.6: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Dios quiere que confiemos en él, que creamos a su Palabra, que le cedamos nuestros derechos, porque él tiene planes para nosotros y quiere que los cumplamos, ¿Cuáles son tus planes? ¿Te sientes perdido en tu caminar?