lunes, 26 de enero de 2009

Hagamos contar cada minuto

Patrick Hamilton
23 años de edad
Escocia
1527

El apuesto joven que estaba en el cadalso se volvió hacia su sirviente y lo confrontó diciendo: “Lo que estoy a punto de sufrir, mi querido amigo, parece ser horrendo y amargo a la carne. Pero no olvidéis, que es la entrada a la vida eterna, la cual ninguno que niegue al Señor podrá obtener”.
El joven Patrick Hamilton poseía todo lo necesario para tener éxito: había nacido de sangre real, era inteligente y talentoso, simpático y gentil. Como estudiante, hizo suyas las enseñanzas de Martín Lutero. Igual que Lutero, él sintió que era en la Biblia, y no en los edictos de la iglesia establecida, donde estaba el verdadero fundamento de la fe cristiana y de la relación de cada individuo con Dios. Muy pronto, sus principios lo llevaron a tener problemas con el gobierno local de la iglesia y con el rey, y por lo tanto huyó a Alemania.
Fue allí, en la Universidad de Marburg, donde experimentó un gran cambio. El joven que antes era escéptico y tímido, ahora era valiente. Cada día crecía en conocimiento y estaba lleno del fuego de la piedad; decidió regresar a Escocia con el fin de llevarles a sus compatriotas la verdad de la Palabra de Dios.
Al regresar a Escocia comenzó a predicar inmediatamente las verdades que había aprendido. Al poco tiempo, le ordenaron que se presentara ante el arzobispo. De tal manera ardía el mensaje en él, que no quiso esperar hasta la hora en que se debía presentar, sino que lo hizo muy temprano en la mañana.
A pesar de que argumentó poderosamente, fue arrestado y llevado a prisión. Fueron muchos los que intentaron disuadir a Hamilton de su manera de pensar, o por lo menos convencerlo de que dejara de predicar sus creencias y de perturbar a la iglesia establecida. Pero el no dio un sólo paso atrás. De hecho, su fe era tan contagiosa que uno de los sacerdotes que los visitaban en la celda también se convirtió.
Llegó el día en que debió ser sentenciado a morir. Ese mismo día, después de la cena, lo llevaron para ser quemado en la hoguera.
Cuando los verdugos enfrentaron dificultades para mantener el fuego ardiendo, usó la ocasión como una última oportunidad para predicarles a aquellos que estaban sentados cerca. “¿Cuánto tiempo, oh Dios”, exclamó en voz alta, “cubrirán las tinieblas este reino? ¿Cuánto tiempo más permitirás esta tiranía?”.
Finalmente fue consumido por las llamas. Y antes de morir exclamó: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”.

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El día en que Hamilton fue quemado en la hoguera, alguien se atrevió a decirles a los perseguidores:
“Si van a continuar quemando cristianos, es mejor que lo hagan en un sótano, porque el humo de las llamas que consumieron a Hamilton ha servido para abrirle los ojos a centenares”.
Los locos por Jesús aprovechan al máximo cada oportunidad para hablar acerca de Jesús. Patrick Hamilton predicó en la cárcel y en la hoguera. ¿Hace usted que cada oportunidad cuente para la eternidad?

Así que cuidado cómo viven ustedes. Sean sabios, no ignorantes; aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos… traten de entender y poner en práctica la voluntad de Dios.
El apóstol Pablo
Martirizado en Roma, el año 65 d.C.
(Efesios 5:15-17, LBAD)

sábado, 24 de enero de 2009

El poder de la oración

Orson Vila
Cuba
1995

Eran las 9:00 de la mañana del día 24 de mayo de 1995, la policía sorprendió al pastor Orson Vila en su hogar y se lo llevaron prisionero. Al siguiente día miles de creyentes llenaron las calles frente a las oficinas del gobierno de Camagüey, protestando por el injusto arresto.
En la última acción por parte del gobierno de Castro para implementar una nueva ley diseñada para cerrar las casa – iglesia. Orson, que pastorea una casa – iglesia grande con una congregación de 2.500, es también superintendente del Distrito Central de las Asambleas de Dios en Cuba.
En una aparente apertura de libertad religiosa, el gobierno comunista había permitido en los últimos cuatro años el desarrollo de estas casas – iglesias. Pero ante el incontenible crecimiento de nuevos creyentes, cambiaron de parecer.
La iglesia en Cuba estaba experimentando un avivamiento como nunca antes. En el área de Camagüey solamente, se levantaron ochenta y cinco nuevas casa – iglesia. Los dirigentes del gobierno estaban furiosos, y proclamaron que dichas casas – iglesias eran una “amenaza” al gobierno cubano. Y por lo tanto, trataron de obligar a los líderes como Orson Vila, para que las cerrasen todas.
Ninguna de las casas – iglesias estaba dispuesta a cerrar sus puertas.
A pesar de las tremendas demostraciones de apoyo por parte de los creyentes, Orson no recibió un juicio justo e imparcial. Su abogado no tuvo la oportunidad de presentar defensa en contra de los cargos, y el 24 de mayo fue sentenciado a un año y nueve meses de prisión.
Hacía veintitrés años que Orson había dejado su carrera como médico para dedicarse por completo a la predicación del evangelio. Desde entonces, él ha servido como evangelista, líder de la juventud cristiana, y Consejero Nacional de la Juventud. Ha sido amenazado y encarcelado varias veces.
Su historia fue escuchada por creyentes alrededor del mundo, quienes oraron por él, por su familia y por su iglesia. El 27 de mayo de 1996, Orson fue dejado en libertad anticipadamente y colocado bajo arresto domiciliario.

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Al salir de la cárcel, el pastor Vila dijo lo siguiente sobre el tiempo que ha pasado en la prisión:
“Estoy tan agradecido por el poder de la oración. Recibí fuerzas del Señor y nunca me enfermé, nada de catarros, ni enfermedades de la piel, ni enfermedad alguna. Además, tuve muchas oportunidades de compartir el evangelio con mis compañeros de prisión”.

Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
El apóstol Pablo
Martirizado en Roma el año 65 d.C.
(Filipenses 1:19-20, RV-1960)

jueves, 22 de enero de 2009

Te cortaremos los pies

Milon G.
Bangladesh
1996

La enfurecida multitud iba gritando mientras seguían al solitario ciclista: "Si te volvemos a ver, te cortaremos los pies". ¡Y a ver si entonces puedes montar tu bicicleta!"
Esta no era la primera vez que Milon G. había sido amenazado por enfurecidos grupos musulmanes. Pero tales amenazas no han podido apagar el celo que siente por llevar la Palabra de Dios a su gente.
"Viajo a las aldeas en mi bicicleta llevando literatura cristiana. Cuando llueve, sostengo un paraguas con una mano, y con la otra manejo la bicicleta. a menudo me caigo y me ensucio de lodo y recibo mis rasguños. En las noches, uso una linterna para alumbrar el camino. Mientras viajo, voy cantando salmos. Los cristianos con los que me encuentro no tienen una frazada adicional, así que trato de regresar y dormir en mi casa".
Milon era tan solo un adolescente cuando un amigo le obsequió unos tratados evangelísticos. "Los escondí en mi cuarto, en un baúl de acero. De noche, tomaba mi llave, abría el baúl, y los leía a la luz de una lámpara de petróleo. Por haber estudiado en una escuela musulmana fundamentalista, conocía sobre Jesús tal y como es mencionado en el Corán, pero no lo conocía como el Salvador. Acepté a Jesús en el año 1992, y fui bautizado en secreto a unos 400 kilómetros de distancia de mi hogar".
Desde entonces, Milon ha sido perseguido por los musulmanes. "Yo vendía ropa en el mercado local, y había comenzado a colocar algunos libros cristianos en mi tienda. Cuando los hombres musulmanes se enteraron de esto, entraban a mi tienda y se los llevaban sin pagar. Si les pedía el dinero, me amenazaban con darme una paliza. Cada vez que alguien se interesa en los libros, le doy uno".
Milon dice: "Estamos atravesando por muchos problemas, pero tenemos al Señor Jesús con nosotros. Por medio de Él tenemos paz, y la esperanza de que al morir iremos al cielo".

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Y tal confianza tenemos mediante Cristo Jesús para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia viene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto.
El apóstol Pablo
Martirizado en Roma en el año 65 d. C.
(2 Corintios 3:4-6, RV-1960)

jueves, 15 de enero de 2009

Iré directo a estar con Dios

Jack Vinson
Provincia de Kiangsu, China Continental
1931

El bandido le dijo al misionero:
- Voy a matarte. ¿No tienes miedo?
Jack Vinson sencillamente le respondió:
- Puedes matarme si así lo deseas. Iré directamente a estar con Dios

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El valor de Jack Vinson fue la fuente de inspiración de siguiente poema, escrito por su amigo E. H. Hamilton:

¿Miedo? ¿A qué?
¿De sentir la gozosa liberación del espíritu?
¿De pasar del dolor a la perfecta paz,
Y que cese la lucha y la tensión de la vida?
¿Tener miedo?
¿Miedo? ¿A qué?
¿Miedo de ver del Salvador el rostro
De escuchar su bienvenida,
Y trazar el glorioso reducir de heridas de gracias?¿Tener miedo?
¿Miedo? ¿A qué?
Un destello, un choque, un corazón perforado,
Oscuridad, luz, ¡Oh, arte celestial!
¡El equivalente a una de sus heridas!
¿Tener miedo?
¿Miedo? ¿A qué?
¿Lograr mediante la muerte lo que la vida no pudo,
Bautizar con sangre un pétreo terreno,
Hasta que del mismo las almas florezcan?
¿Miedo?

lunes, 12 de enero de 2009

Una canción para el Señor

John Denley
Inglaterra
1555

Cierto día, mientras John Denley se dirigía hacía el hogar de unos amigos, fue detenido por las autoridades quienes lo registraron, y encontraron entre sus pertenencias su confesión de fe escrita. Denley creía que la iglesia había sido fundamentada sobre los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo su cabeza, y que la iglesia estatal actual, la Iglesia de Inglaterra, no formaba parte de la verdadera iglesia. En aquellos días, muchas de las enseñanzas de la iglesia no eran de acuerdo a la Biblia.
Por esta razón Denley fue entregado a un funcionario del gobierno local, quien a su vez lo entregó al arzobispo para ser interrogado. Denley no se retractó de su declaración de fe y, por lo tanto, fue condenado a morir y entregado al jefe de policía.
Seis semanas después se lo llevaron para ser quemado en la hoguera. Cuando encendieron la madera debajo de él, Denley no mostró temor alguno. Entono gozosamente un salmo mientras las llamas se levantaron a su alrededor. Uno de los verdugos tomó un pedazo de madera y se lo arrojó, pegándole en el rostro. La esperanza del hombre era enojarlo o hacerlo callar, pero Denley sólo le respondió: “Ciertamente has echado a perder una buena canción”. Y entonces extendió sus brazos nuevamente continuó cantando hasta que expiró.

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Jesús dijo que cuando nos ofenden y somos perseguidos por ser sus seguidores, debemos sentirnos alegres: “¡Alégrense, porque en el cielo les espera gran recompensa!"
Jesús
(Mateo 5:12, LBAD)

sábado, 10 de enero de 2009

Usen todo su poder en mi contra

Probius
Imperio Romano
Alrededor del 250 d.C.

Probius fue castigado con el látigo hasta que corrió la sangre, y luego lo encadenaron y lo echaron en la prisión. Algunos días después lo sacaron y le ordenaron que ofreciera un sacrificio a los dioses paganos. Él sabía que si negaba a hacerlo lo iban a torturar y matar. Y aún así dijo con valentía:
“Ahora estoy mejor preparado que antes, porque lo que hasta ahora he sufrido me ha afirmado aún más en mi resolución. Usen todo su poder en mi contra, y verán que ni ustedes, ni el emperador, ni los dioses a los que sirven, ni el diablo quien es su padre, me podrán obligar a adorar ídolos”.
A Probius lo regresaron a la prisión donde continuaron torturándolo, hasta que lo mataron a filo de espada.

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En realidad nunca podrás saber cuánto crees en algo, hasta que su verdad o su mentira se convierten en un asunto de vida o muerte para ti. C.S. Lewis.

martes, 6 de enero de 2009

Su última oración

Niña
De 16 o 17 años de edad
Asia
1970

Los soldados comunistas descubrieron el estudio bíblico ilegal.
Mientras el pastor leía la Biblia, hombre con armas automáticas entraron de pronto en el hogar, aterrorizando a los creyentes que allí se habían congregado para adorar. Los comunistas les gritaban insultos y amenazaban con matar a todos los cristianos. El oficial jefe apuntó su arma a la cabeza del pastor y le exigió: "Entrégame tu Biblia".
El pastor le entregó la Biblia, su preciada posesión, con renuencia. Con desprecio en su rostro, el oficial tiró la Palabra de Dios al piso, a sus pies.
Le echó una feroz mirada a la pequeña congregación. "Los dejaremos ir", dijo gruñendo, "pero antes deben escupir sobre este libro de mentiras. Los que rehusén hacerlo serán ejecutados". Los creyentes no tenían otra opción que obedecer la orden del oficial.
Uno de los soldados apuntó su arma hacia uno de los hombres. "Tú serás el primero".
El hombre se puso en pie lentamente y se arrodilló frente a la Biblia. A regañadientes escupió sobre ella mientras oraba: "Padre, por favor, perdóname". Se puso en pie y se dirigió hacia la puerta. Los soldados le abrieron la puerta y le permitieron salir.
"¡Ahora tú!", dijo el soldado, señalando a una mujer para que diera un paso hacia adelante. Con lágrimas en los ojos, ella casi no podía hacer lo que el soldado le demandaba. Escupió solo un poquito, pero fue suficiente. A ella también le permitieron salir.
Entonces, se acercó una jovencita calladamente. Henchida de amor por su Señor, se arrodilló y levantó la Biblia. Limpió la saliva con su vestido y dijo: "¿Qué te han hecho, Palabra?" Y oró diciendo: "Señor, por favor, perdónalos".
El soldado comunista colocó su arma sobre la cabeza de la niña y apretó el gatillo.

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La mayoría de los que hoy día enfrentan persecución pudieron haber escapado, con tan solo negar su fe. La pregunta no es si estamos siendo perseguidos; la pregunta es si estamos dispuestos a morir por causa de nuestra fe en Jesucristo.

sábado, 3 de enero de 2009

El primer loco por Jesús

Esteban
Jerusalén, Israel
34 d.C.

El joven acusado continuaba predicando en la sala del tribunal. Los jueces se movían nerviosamente mientras el joven hacía un recuento de su herencia religiosa, y de sus antepasados. ¿Qué tenían Abraham y Moisés que ver con Jesús? Otro hombre joven que se encontraba entre la multitud, aproximadamente de la misma edad que el acusado, parecía no estar prestando atención. En su mente ya había tomado una decisión sobre este seguidor de Jesús. La multitud de líderes judíos, sin embargo, se agitaba cada vez más ante cada palabra que procedía de los labios del joven.
De pronto, el predicador se volvió hacñia el público y exclamó. "¡Pueblo obstinado e infiel! Siempre resistiéndose al Espíritu Santo, igual que lo hicieron sus antepasados. Ellos mataron a los profetas que fueron enviados con el mensaje de la venida del Mesías. Y ahora, también ustedes se han revelado en contra de Él y lo han asesinado. Ustedes recibieron la ley de Dios, pero no la han obedecido".
Cuando la multitud escuchó estas palabras, se enfureció aún más, pero el acusado no hizo caso de su enojo y sus amenazas. Su rostro comenzó a resplandecer como el rostro de un ángel, dejó de hablar y apuntó el techo. "¡Miren! Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios".
Eso fue demasiado para la gente. Todos se echaron sobre él mientras gritaban a viva voz, y lo sacaron de la ciudad para apedrearlo. El joven continuaba predicando mientras la multitud lo llevaba arrastrado.
El joven que había estado entre la multitud, un tal llamado Saulo de Tarso, siguió tras la gente. Se detuvo a corta distancia del acusado con la vista fija en el cielo, mientras la multitud seguía creciendo. Los gritos que procedían de la multitud iban en aumento. Un hombre le entregó a Saulo su túnica y luego se detuvo para recoger una piedra como si estuviera esperando una señal de parte de Saulo. Saulo bajó la mirada, se fijó directamente en los ojos del acusado y asintió. El momento para callar al joven predicador había llegado.
Esteban, el acusado, continuaba predicando a pesar de los gritos de protesta de la gente, porque el hombre de quien les predicaba era de tal importancia para él. No podía cesar de hablar de Él. Varios hombres más se habían quitado también sus túnicas, las entregaron a Saulo y comenzaron a recoger piedras. Algunas de ellas tan grandes que los hombres las tenían que levantar con las dos manos.
"¡A este blasfemo hay que castigarlo!".
"¡Habla en contra de Moisés!".
"¡Ya no queremos escuchar más sobre tu Jesús!".
Una piedra voló por encima de la cabeza de Esteban. Dejó de predicar solo por el tiempo que le tomó esquivar la piedra. Por un segundo se sintió aturdido, y al instante se puso en pie nuevamente y continuó predicando. La segunda piedra lo alcanzó cerca de la sien, y Esteban calló sobre sus rodillas. Otra piedra lo alcanzó en el hombro. Y luego eran demasiadas para contar.
"¡Se acabó la predicación sobre Jesús!".
"¡Que esto sirva de lección para todos aquellos que proclaman el nombre de este Jesús!".
Otra piedra alcanzó darle al blanco. Y luego otra más. Esteban no podía abrir sus ojos por causa de la sangre. Sus vestidos estaban rasgados por los golpes y la sangre fluía libremente de los jirones. Entonces comenzó a orar: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Logró echar un vistaso sobre la multitud, hasta que sus ojos se fijaron en los del joven que cuidaba de las túnicas. "Y Señor", continuó, "no les tomes en cuenta este pecado".
Al decir estas palabras, Esteban murió.
Lentamente, los hombre tomaron del joven Saulo sus túnicas, quien muy pronto se quedo a solas con el cuerpo del joven predicador. Saulo había llegado a Jerusalén con el propósito de ayudar a silenciar esta creciente "moda" relacionada con la persona de Jesús de Nazaret. A pesar del odio que sentía, nunca pudo olvidarse de las palabras de aquel hombre, y de la manera tan valiente como se enfrentó a la muerte. Se detuvo observando el cuerpo del primer mártir del tal Jesús. El resplandor que tanto había enojado a Saulo, aún se podía observar en su rostro. Él lo había visto como la presumida expresión de orgullo de un hereje, pero ¿había algo más detrás de todo esto? Inmediatamente evadío el pensamiento, y se alejó con más determinación que nunca a aplastar a los seguidores de Jesús.

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Saulo no persiguío por mucho tiempo más a los hombres como Esteban. Varios días después, mientras se dirigía a Damasco para encarcelar más creyentes, se encontró con Jesús. Como resultado de su encuentro el perseguidor de la iglesia se convirtió en Pablo, el primero misionero cristiano quien viajó por todas partes predicando el nombre de Cristo. A su debido tiempo escribió gran parte del Nuevo Testamento.
Todo comenzó con una semilla que fue plantada en su corazón por un joven lleno de fe, gracia y poder, un loco por Jesús quien no podía dejar de hablarle a todos de Jesús, aun cuando esto lo llevara a la muerte.

viernes, 2 de enero de 2009

Enjuiciados por compartir el evangelio

Anila y Perveen
(Los nombres han sido cambiados para proteger a los individuos y a sus familiares)
17 y 18 años de edad
Paquistán
1997

Anila conoció a Perveen en la escuela. Al ir creciendo su amistad, Anila le obsequió a Perveen una Biblia y le enseñó sus cánticos cristianos. Perveen aprendió los cánticos con rapidez y se los comenzó a enseñar a su hermana menor cuando sus padres no estaban en casa. Los padres de Perveen pronto se percataron de los cánticos, y siendo musulmanes estrictos no estaban muy complacidos. Pero en lugar de confrontar a Perveen inmediatamente, hicieron que la hermana menor investigara de dónde provenía su influencia cristiana.
Un día Anila invitó a Perveen a un servicio de Viernes Santo. Cuando la joven musulmana escuchó la presentación del evangelio, aceptó a Jesús inmediatamente. Perveen se sintió muy entusiasmada con su nueva realción con Jesús, y vio como grandes cambios ocurrían en su vida. Leía la Biblia y adoraba a Dios con audacia. Anila estaba consciente de que, no tardando mucho, su amiga enfrentaría oposición por parte de sus padres.
Los padres de Perveen estaban furiosos cuando se enteraron de su conversión, ya que previamente habían hecho los arreglos necesarios para casarla con un joven musulmán. Cuando Perveen rehusó nuevamente, se marchó de su casa huyendo.
Cuando los padres de Perveen no lograron hallarla, acusaron a Anila y a su pastor de secuestro. Arrestaron a Anila, y la abofetearon y la golpearon frente a sus padres por más de nueve horas. Finalmente la encerraron en la cárcel.
Al siguiente día el pastor de Anila junto con su familia fueron también llevados a la cárcel. Anila y su pastor experimentaron horribles torturas en la cárcel. A ella la torturaron con latigazos dicesiséis veces (cinco veces es suficiente para que cualquier individuo normal se desmaye). Cuando los soltaron de la cárcel, Anila estuvo dos meses sin poder sentarse, y su pastor casi no podía caminar por causa de las lesiones en las caderas y los muslos.
Posteriormente, la familia de Perveen la encontró. En los países musulmanes, a menudo a los hijos se les castiga severamente por convertirse al cristianismo. Otros son asesinados por sus padres o por sus hermanos por apostatar, o convertirse a otra fe,
Entonces Anila fue arrestada bajo cargos de secuestro.
La llevaron a la prisión, y después de un mes le permitieron salir bajo fianza. Ella y su familia huyeron y se escondieron por causa de las amenazas en contra de sus vidas que recibieron de los musulmanes radicales.
En mayo de 1999, Anila recibió absolución de todos los cargos en su contra. Alabamos a Dios por las oraciones de los creyentes fieles alrededor del mundo. Continúen orando por su protección allí donde se encuentra escondida.
"He visto lo que hay en el mundo", dijo Anila, "y no tiene nada bueno que ofrecer, Jesús es mi única fuente de paz".
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Aun hay cientos, quizás miles de historias similares a esta. Historias que nunca podrán relatarse de niños y adolescentes cristianos que son asesinados por sus padres musulmanes. Jesús dijo que estas cosas sucederían:

El hermano entregará a muerte a su hermano, los padres traicionarán a sus hijos, y los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán. El mundo entero los va a odiar a ustedes por causa mía, pero el que se mantenga fiel hasta el fin será salvo.
Jesús
(Mateo 10:21-22, LBAD)