Sentada en una plaza, descansando, vi a dos persona que plantaban unas flores para adornar su restaurante.Ellos tomaban las flores y las plantaban donde creían que era el mejor lugar; sus manos estaban sucias, la tierra había tapado sus uñas. Pero al terminar su trabajo se acercaron a una pileta y pusieron sus manos bajo el agua que caía rápido, limpia, fresca; lavaron sus manos y en menos de un minuto volvieron a estar limpias, sus uñas volvieron a aparecer. Para mi fue solo un momento, pero de repente mi visión cambio y una voz suave, dulce y única me dijo: "Así pasa cuando te acercas a mí, no importa lo sucio que estés, no importa si los detalles de tu vida han sido borrados. Yo soy el agua que te limpia en un instante, solo depende de ti el creer y verte limpio porque el trabajo ya está hecho"
Hay algo que creo y es que el mejor maestro es el que enseña de la experiencia. Ya sea esta un examen rendido o un reprobado. Si es de un examen aprobado, nos va a enseñar a cómo hacer las cosas correctamente y si es de un examen reprobado, nos va a enseñar porque lugar no debemos ir y que cosas debemos evitar.
Hoy escribo estando en la posición de los que reprobaron el examen.
La Biblia es un libro vivo y lleno de experiencias de personas que aprobaron y reprobaron sus exámenes; pero lo que me fascina es que los que reprobaron el examen tuvieron una segunda oportunidad y dependió de ellos enmendar sus errores o vivir en el fracaso.
Ese es mi Dios; un Dios de segundas oportunidades, un Dios que perdona, un Dios de amor, un Dios que sabiendo que fallaríamos derramó hasta su última gota de sangre por cada uno, un Dios que no te señala, un Dios que no te saca en cara tus errores, ni te recuerda de donde te saco, un Dios que te espera cada día en la puerta de su casa para prepararte banquete, cambiar tus vestiduras y ponerte el anillo en tu dedo. Ese es mi Dios.
En la Biblia encontré a personas que fueron parte de la sociedad pero que una marca, en este caso una enfermedad, los llevo fuera de la ciudad, lejos de sus seres queridos, y a vivir en la más triste soledad. Estas personas son los leprosos.
¿Te has sentido alguna vez como uno de ellos? Déjame responderte: ¡SÍ!, me he sentido una leprosa, una inmunda, apartada del campamento, comiendo la basura de mis hermanos, sus restos, y me he sentido en la soledad absoluta.
Pero quiero mencionar a un leproso que llamo mi atención, su nombre es Giezi; él servía al profeta Eliseo, lo acompaño en sus grandes momentos. Pero un día cometió un error que lo saco de su lugar para dejarlo fuera del campamento.
Naamán jefe del ejército del rey de Siria, un hombre de mucho prestigio y gozaba del favor de su rey porque, por medio de él, el Señor le había dado victorias a su país. Era un soldado valiente, pero estaba enfermo de lepra (2 Reyes 5:1), nos presenta a Naamán, un hombre reconocido en su pueblo, un hombre que gozaba de los favores del rey, pero pon atención en lo que dice después de la coma, “pero estaba enfermo de lepra”. Muchas veces tenemos muchas cosas buenas, muchas victorias, muchos logros, pero tenemos ese “pero” que nos marca, ese “pero” que echa por tierra todo lo bueno que podemos ser.
Conocemos bien la historia, una joven esclava de su casa le dice a la esposa de Naamán que hay un profeta que lo puede ayudar, este va donde el rey a pedir su respaldo y autorización y va donde el profeta quien le manda decir con su ayudante, Giezi, que se zambulla 7 veces en el río Jordán, el soldado después de rezongar, lo hace y es sanado en ese mismo momento.
Luego de ser sanado, Naamán vuelve donde Eliseo para ofrecer una ofrenda, 2 Reyes 5:16-17, pero el profeta lo rechaza, pero ahí algo interesante algunos versículos después, 2 Reyes 5:20-27, Giezi se equivoca y recibe la recompensa por ese error.
Conocemos nuestros errores, los que nos han marcado, conocemos muy bien nuestros “pero”; y también sabemos cuál fue la recompensa y hemos vivido el momento de partir, de perder todo y estar en lo más triste, en lo más bajo.
Este hombre tenía una posición, un lugar, pero por un error, por una mala decisión paso a ser un inmundo.
Sé como se sintió; después de acompañar al profeta, de ministrar en el templo, después de predicar, después de cantar, después de enseñar; paso a estar lejos de todo y de todos; cambio su forma de caminar, ahora le dolía cada parte de su cuerpo, paso a vestirse como un leproso, y si en algún momento hablaba era para gritar su condición.
Que soledad, que desesperadamente triste te sientes cuando todos te señalan y te apartan, cuando todos dicen ya no tiene vuelta atrás.
Así se encontraba el personaje de nuestra historia, apartado para siempre de la sociedad, culpándose cada día por la mala decisión tomada, pensando en todo lo que perdió, sintiendo la culpa de llevar con su error a toda su familia al rechazo del pueblo.
Pero algo paso, algo que solo Dios sabe, en tiempos difíciles para Samaria, cuatro leprosos, vieron algo, 2 Reyes 7:3-9. Uno de ellos dijo “esto no está bien”, estudiando el tema, muchos teólogos reconocen en estos leprosos a Giezi y sus tres hijos. Aquel que dijo esa importante frase se dice que fue Giezi. Este era el momento de repetir el examen; se puso frente a él la posibilidad de tener ropa, dinero, joyas sirias, tal como la primera vez, pero este hombre aprendió la lección y decidió que podía aprobar el examen.
La historia sigue y los leprosos dan la noticia al rey y el hambre cesa en Samaria. Que grandioso, aquel que una vez fue expulsado es usado para salvar el pueblo del hambre.
Pero esto no es todo, en 2 Reyes 8:3-5, vemos algo aún más impactante. Viste ese nombre, léelo de nuevo si es necesario, sí es Giezi, el que fue castigado con lepra, estaba en un lugar de importancia dentro de Samaria, era el hombre donde el rey apoyaba su cabeza. Pero cómo es posible, cuando paso esto, en qué momento nuestro leproso paso a estar sanado y lo más importante, en qué momento paso a ser el consejero del rey.
La única respuesta que tengo para esta situación es que Dios hace su mejor trabajo en lo secreto, aquello que nosotros encontramos imposible, Dios lo hace de un momento a otro sin darnos cuenta siquiera.
Estas en un momento de tu vida en que sientes que reprobaste el examen y que no hay más posibilidades para tu vida, déjame decirte que la segunda oportunidad te está esperando, solo depende deti aprobar el examen o quedarte en el lugar donde te encuentras, con la enfermedad, el problema o la condición en la en que te encuentras.
Ahora eres solo tú y Dios, la decisión está en tus manos, o haces lo correcto y vuelves a tu lugar o simplemente sigues enfermo y esperas la hora de tu muerte; no hay una tercera opción, tú decides.
Es increible como existe gente mala en este mundo, gente que se cree perfecta, gente que te señala, gente que t daña, gente que te pisotea, gente que te traiciona, en fin, gente que no vale la pena. Estaba tan bien, pero me arruinaron de nuevo, creia que habia perdonado pero no era verdad, sigo sintiendo mucha rabia, mucha ira, mucho odio. Me arruinaron la vida, ya no confio en la gente, ya no me gusta estar con gente, ya no quiero salir de mi casa, ya no quiero divertirme, solo quiero mi amada y deseada amiga soledad. Sigo amandote mas que a mi vida, pero no puedo seguir en un lugar lleno de personas imperfectas que me señalan por un error, me tratan como trataban a los leprosos en el tiempo de Moises, me apartan y me alejan, no puedo acercarme a ellos por que soy inmunda. Perdoname, pero tu sabes que sigo portandome bien y haciendo las cosas para que no me dejes tu tambien.